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martes, 7 de junio de 2011

#monográficoReverte

A veces se te ocurre una de estas ideas estúpidas que parece que no van a llegar a ningún sitio... y cuando la pones en marcha, el resultado es más que perfecto :)

En clase de literatura debíamos elaborar una monografía o un diario de lectura. Yo me decanté por la primera opción, puesto que siento una gran admiración por Arturo Pérez-Reverte, y me parecía una buena oportunidad para profundizar un poco más en su obra.

Lo más curioso de todo es que pensé que sería una fantástica idea twittear el proceso de creación de este monográfico (el mérito del hashtag es de @dlacasta). Poco a poco, a medida que las páginas iban tomando forma, añadía un enlace, una breve descripción de lo que estaba haciendo, etc.

Os dejo aquí el enlace para seguir el hashtag #monográficoReverte :) Me gustaría dar las gracias a @generalmurdock, @generalclanajan, @binbonban, @FuenKio y especialmente a @vlad29, que nunca ha faltado a una cita con este blog que no hace más que dar tumbos por la red.

Agradezco cualquier tipo de opinión, grito, improperio, alabanza, consejo o chapadica en la espalda. ¡GRACIAS!

Patente de “bolso”: Mi plato de macarrones

Una semana de clase. Semana y media, diría yo. Termina un curso plagado de exámenes y trabajos que muchos han odiado por culpa de nuestro sistema a la “boloniesa”. A mí eso me suena a salsa para la pasta, pero tampoco es que me dieran a elegir a mí el nombre. Con la bandera europea a la espalda, muchos se han empeñado en defender un sistema bien planteado, pero patéticamente ejecutado.

A una le gusta que le enseñen. Que le instruyan, y más si está pagando un ojo de la cara por cada clase a la que asiste. Los agobios y las prisas son causas de una terrible predisposición de mi calendario a hacerme la vida imposible. Ahí entono el mea culpa. Ahora bien, ¿de qué sirve tanta metodología y tanta clase magistral, si luego hacemos lo que nos da la gana? Se me cae el alma a los pies cuando leo en los periódicos titulares de medio pelo y destacados que bien podría haber escrito mi santo perro con un bolígrafo de caramelo entre las zarpas.

Los jóvenes de ahora vamos “a otro rollo”. Somos de otra pasta, eso no se puede negar. Hace tiempo que me perdí entre la generación Y y la Z, y ya no sé si formo parte de los números negativos de la educación española o soy una oveja más del sistema que acaba de perder el redil. La cosa es (y ojo, que esto que viene tiene importancia) que la última palabra la tenemos nosotros. Un chaval, como los llaman ahora, de 18 años no se va a poner a estudiar por mucho PC interactivo que le pongas delante. Ni aunque le enseñes la lección por Facebook.

Se ha perdido el interés, y con ello, el valor del esfuerzo y del trabajo. La educación ha desaparecido con un sonoro portazo mientras la sociedad estaba a otra cosa con las orejas llenas de cera sensacionalista. Lo queremos todo hecho, y lo queremos ya. Porque si el profesor no nos lo da, lo encontraremos en Internet, que para eso está. No, señores, así no se puede. Que somos nosotros (y nadie más) los que vamos a estar tirando del carro en los años venideros, y me da en la nariz que no vamos a saber ni dónde está el norte.

Mientras la juventud piensa en el verano de tumbona y playa, a mí me da pena mirar la tele. La cosa va de mal en peor, y estamos todos esperando un milagro del Santísimo a ver si se nos apaña la crisis y encontramos trabajo cuando acabemos este curso de acceso directo al paro que es la carrera. ¡Menudo plan! Y luego nos reímos de los abuelos que, apostados en vallas de obra, se quejan de todo y de nada a la vez.

Nos hemos convertido en una sociedad que mira pero que no ve nada, y ya de actuar ni hablamos. Se nos sube la fama a la cabeza con las acampadas en las plazas mientras el cerebro se nos pudre de tanta desinformación. Y nosotros, quietos en la mata, no nos la vayan a quitar. Diría que me rindo, pero no me da la real gana. Una se cansa de hablar por hablar mientras vamos dejando de lado oportunidades de crecer como personas. Este intelecto que tenemos parece que solo sirve para sujetar el pelo (muy cuidado, por cierto) y que no se nos caigan las orejas.

Una revolución retransmitida por Internet no nos va a dar de comer a fin de mes, y tal y como está el panorama será mejor que nos pongamos las pilas, porque el futuro está parcialmente nuboso y con posibilidad de chubascos. Para cambiar las cosas hay que saber primero a qué nos estamos enfrentando, y eso consiste en quedarse sentadico mientras un individuo que sabe más que tú te explica por qué las cosas son así o asá. Luego ya llegarás a tu casa y te pondrás la lección de gorro, pero deja al menos que te riegue un poco esa corteza cerebral que tanta falta te hace.

La cultura se ha perdido entre litronas y bolsas de hielos, y nos hemos quedado tan tranquilos. Un bandarra dando gritos en el metro no nos va a descubrir nada nuevo, al igual que tampoco lo harán estos escritores panfletarios que lo deben de tener ya todo sabido (o eso dicen). El momento es ahora, pero para seguir hay que tener una base que no la da otra cosa que no sea un poco de interés por el mundo en el que tenemos los pies plantados. Se nos van las oportunidades, y nosotros seguimos aquí comiéndonos los mocos como colegiales.

Nos va a faltar el pan (para acompañar los mocos, digo), y será culpa nuestra por haberlo malvendido al primero que nos ha dado una salida fácil. Y eso, queridos míos, no hay plato de pasta a la “boloniesa” que lo apañe.

jueves, 19 de mayo de 2011

Plomo

Si pudiera, te diría todo lo que significas para mí. Si surtiera algún efecto, te rogaría que no me dejaras sola nunca, que no permitieras que pasara ni una sola noche llorando sobre mi almohada.

La capacidad afectiva de las personas se corresponde con sus necesidades emotivas. Una persona que ama, necesita que la amen. Esta inusual sincronía puede resultar muy puñetera a veces. Los vacíos existenciales aparecen de repente, sin avisar, y arrastran consigo todo lo que has tardado días en construir.

Dejarse llevar no es bueno. Hoy en día, no. Tienes que controlarte, calcular con exactitud tus movimientos y reprimir tus emociones. No dejes que nadie sepa por qué suspiras, o por quién pierdes los nervios. Enciérrate en tu propia urna a prueba de balas (y flechas de Cupido). Así nada ni nadie podrá herirte.

Serás una persona (o un trozo de carne) que llegará lejos. Sola, sí, pero completamente incorruptible.

El mar va a empezar a llenarse de corazones en desuso. Preparen las redes de pesca.

miércoles, 5 de enero de 2011

Carta a los Reyes Magos

Hace años que no os escribo nada. Supongo que la ilusión y los nervios se han visto sustituidos por las compras de última hora y los trozos de papel de regalo pegados de cualquier manera. Lamento profundamente haberos tenido tan desatendidos.

Hoy es uno de estos días en los que me da por echar la vista atrás... y me doy cuenta de todas las cosas que he ido perdiendo por este arduo camino que es la madurez. Con mis ansias de crecer he dejado pasar las risas flojas y las despreocupaciones. Sí, hay que tener la cabeza sobre los hombros, pero un poco de alegría de vivir... nunca viene mal.

Me gusta darle demasiadas vueltas a las cosas. Me preocupo por todo y al final termino no resolviendo nada. Me sumerjo en un mar de dudas sin un mísero flotador, y luego no hay quien me saque. Me... me... menuda mierda, chica.

Este año he sido buena, de verdad. He intentado tirar adelante a pesar de que las condiciones no han sido del todo favorables. Me ha faltado la paciencia en algunas ocasiones, y han sobrado ciertas palabras en otras... pero creo que el balance es muy positivo. Por eso os pido que me mandéis fuerzas, y también un par de frascos de esa esencia de juventud que se me escurrió de entre los dedos con quince añitos recién cumplidos.

Espero que, si es posible, respondáis a mi petición esta noche. No hace falta que venga en bonito envoltorio, me conformo con que llegue en buen estado.

Muchas gracias,

Clarita.










Otro año más. Otra Navidad. Joder, cómo os echo de menos. Cuántas veces he mirado las sillas vacías y me he lamentado por no poder abrazaros una vez más. Aunque a los demás les siga pareciendo una locura, sigo levantándome cada mañana por vosotros. Porque estáis conmigo. Allá donde vaya estaré bien, y sé a quién tengo que darle las gracias. Os quiero.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Paranoia

Últimamente me persigue esa jodida y asquerosa sensación de que, al final, y pese a todo, estoy sola. No he parado de preguntarme el porqué, y aún así no consigo dar con una teoría que explique con cierto grado de exactitud qué estoy haciendo con mi vida ahora mismo.

A lo largo tu existencia vas "acumulando" cientos de miles de conocidos (algunos más, otros menos) que te acompañan en tu viaje. Estoy bastante sorprendida, porque he echado la vista atrás y resulta que no hay nadie que merezca la pena (bueno, nadie nadie, no, pero menos de los que esperaba). Y es curioso, porque yo sí estuve para recoger a alguno que otro que tropezó, para darle un poco de mi bocadillo a aquél que tenía hambre, o para darle conversación y apoyo a quien lo pidiera.

No es un post para que me coronen mártir o buena samaritana, ni mucho menos. Es una reflexión algo más profunda acerca de todas las cosas por las que me pareció justo luchar, y que finalmente no lo fueron. Es algo así como una retrospectiva de mis mejores y mis peores momentos... un balance indefinido donde parece ser que salgo perdiendo.

Así que, aquí estoy, ante un universo de ensalada de tomate, preguntándome por qué hoy no quise pisar la calle ni coger el teléfono cuando sonó. Me siento decepcionada, y no sé con quién. Me da miedo pensar que soy yo el motivo de tal desencanto, pero como es sábado y no tengo ganas de filosofar... mejor me meto de lleno con la ensalada.

Buenas noches.




domingo, 31 de octubre de 2010

Una pequeña reflexión

Aquí os dejo una de las aportaciones que he hecho al foro de la asignatura de Documentación Informativa. La actividad consistía en leer un texto de José Luis Dader y hacer una pequeña reflexión. El texto se titula La débil identidad el periodismo en la hipermodernidad, y podéis encontrarlo en el número 128 de Nueva Revista (páginas 71-89). Espero que os resulte interesante.

Buenas tardes a todos y a todas. Como ya sabéis, el periodismo digital está a la orden del día. Son numerosas las noticias que recibimos mediante la consulta de una web en concreto, y la información a la que accedemos está correctamente relacionada mediante los famosos hipervínculos de los que Ramón Salaverría nos habló en las conferencias de la II Jornada de Periodismo y Literatura, celebradas en la universidad el pasado mes de mayo. En este post me gustaría centrarme en una parte en concreto del texto de Jose Luís Dader, titulada “Desencanto profesional y necesidad de una teoría intelectual del periodismo”.

En este apartado el autor hace referencia a uno de los errores más comunes en el periodismo actual: los periodistas de hoy en día ya no salen a buscar sus noticias. Según afirma Dader “(…) muchos son incapaces de entender que es posible hacer una información sin que exista un comunicado previo del emisor interesado de turno.” [Dader, 2010, p. 82]. Haciendo una pequeña reflexión que aúne además el mundo digital, he llegado a la conclusión de que el principal problema es que los periodistas, o los estudiantes de periodismo, nos hemos acomodado demasiado. Como ya comentaba al principio, es muy sencillo obtener fuentes, datos e información de primera mano buscando un par de palabras concretas en una Web, y es por esto por lo que ya no se “lleva” el periodismo de investigación. Hay poca gente con ideas nuevas, y como en la actualidad todo se comparte, parece que no merece la pena hacer el esfuerzo por elaborar un periodismo diferente.

Siguiendo las inducciones planteadas por Dader, es posible que el origen del periodismo ciudadano se centre en este grave problema de iniciativa. La sociedad, descontenta con la labor periodística que tanto se aleja del idolatrado concepto del “cuarto poder”, ha decidido crear sus propios medios de información valiéndose de páginas web que permiten la difusión de noticias. Uno de los españoles más visionarios en este sentido es Óscar Espiritusanto, creador de PeriodismoCiudadano.com. Según afirma, su proyecto “es un observatorio alrededor de todo lo que ocurre en el periodismo ciudadano” que pretende “colaborar con la difusión de este fenómeno, así como la formación y la puesta en marcha de nuevas iniciativas” [página web de PeriodismoCiudadano http://bit.ly/msfTX ]. Esta forma de entender el periodismo ha tenido un gran éxito. Es un fenómeno tan extendido que incluso YouTube ha creado un canal en su web que permite a los usuarios subir sus propios vídeos a la página para compartir noticias y su visión de las mismas.

Ésta parece una visión demasiado superficial del periodismo que se está realizando hoy en día. Si toda la información proviniera de periodistas ciudadanos, ¿qué sentido tendría estar estudiando esta carrera? Tal y como afirma Dader, “el periodismo hecho por cualquier aficionado dotado de blog y enlace a Twitter no aportará el servicio público de información completa, eficaz y transparente que los ciudadanos necesitamos” [Dader, 2010, p.84]. Efectivamente, ésa es nuestra misión. Como futuros periodistas, debemos buscar siempre un equilibrio entre los datos y las opiniones. Como ciudadanos, somos libres de opinar y manifestar nuestras ideas en cada uno de nuestros textos. Es nuestra labor personal el ser capaces de determinar cuál de estas actitudes debemos tomar a la hora de difundir la información teniendo en cuenta el contexto en el que nos encontremos.

A pesar de que José Luis Dader catalogue al periodismo ciudadano como una “falacia” [Dader, 2010, p. 86], yo considero que puede ser una herramienta, al igual que las páginas web. Hoy en día muchos periódicos han abierto foros para que sus lectores opinen acerca de las noticias que se van publicando, y no es la primera vez que en uno de estos comentarios se ha encontrado el dato necesario para profundizar un poco más en las investigaciones que lleva a cabo el periodista. “La identidad profesional del periodismo es lo que está realmente en crisis” [Dader, 2010, 87]. Yo creo que lo que realmente está en crisis es el propio periodista. La labor no ha cambiado, simplemente hay nuevos medios de difusión. Quizá debamos dejar de revisar teorías periodísticas y centrarnos en la forma en la que hacemos nuestro trabajo. Un poco más de profesionalidad entre todo este barullo de voces y opiniones no estaría de más. ¿Alguien está conmigo?

Referencias:

  • Blog de Ramón Salaverría: http://bit.ly/NlGqz . En la entrada correspondiente al día 24 de mayo de 2010 podréis descargar un texto que escribió para una ponencia y que resulta muy interesante e instructivo. El título es “¿Ciberperiodismo sin periodistas? Diez ideas para la regeneración de los profesionales de los medios digitales”, y las últimas páginas me han inspirado a la hora de elaborar este post.

  • Periodismo Ciudadano: http://bit.ly/cR3iQh . Una de las webs de periodismo ciudadano más importantes de España y Latinoamérica.

  • Conferencia de Óscar Espiritusanto en un congreso sobre periodismo en la Universidad Católica de Murcia (UCAM): http://bit.ly/dn1hwn . Os recomiendo que veáis los vídeos, son realmente interesantes.

  • Wikipedia: discusión y correcciones sobre la entrada de Periodismo Ciudadano. http://bit.ly/974cwK . Leed los apuntes que hace el usuario JimPi, estoy convencida de que os sentiréis identificados en algunas de sus líneas.

  • Noticia: Google dona 3,6 millones de € para la investigación del periodismo digital. http://bit.ly/d5El7L

martes, 20 de abril de 2010

On the rocks

La botella dejó de estar medio vacía. Ahora ya no había nada. Tras su diaria ingesta de alcohol, tuvo ánimos para salir a la calle. No se sorprendió de la facilidad con la que consiguió salir del ascensor. Parece que el vodka daba fuerza a sus pasos y ligereza a su cabeza.

Hacía sol, un sol de justicia. Las personas con las que se cruzaba aparecían como manchas difuminadas entre las fachadas de los edificios. Estaba buscando algo, pero no lo encontraba. Se paró en seco. Sus gafas de sol ocultaban sus ojos plagados de miedo y angustia.

Echó a correr. Perdió un zapato, pero no miró atrás. Las piedras se le clavaban a cada paso que daba, y terminaron por hacerle una herida en el talón. Ahora sus huellas eran algo más que polvo, ahora había sangre.

Llegó a su destino. Ahí estaba. Lo vio, sentado, con su cigarro en la mano y su mirada perdida. Comenzó a acercarse a él con la mejor de sus sonrisas. Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que él no estaba solo. Una princesa de cuento se había colado en su historia. Y estaba dispuesta a llevarse a su príncipe.

La vuelta a casa fue más tranquila. Dejó de cojear. Había terminado por quitarse el otro zapato y echárselo al bolso. Paró en el supermercado de la esquina para comprar otra botella. Pero esta vez decidió que se merecía un buen whiskey.

Subió a casa. Se quitó las gafas de sol y el vestido. Odiaba los vestidos. Odiaba el alcohol. Y odiaba el amor. Pero a todo había que echarle un par de hielos. O no.


martes, 6 de abril de 2010

Zapatos de charol

Estoy a punto de darme por vencida. Sé que sólo es una mala época, y que luego saldré adelante y podré con todo esto y más, pero la situación actual me está tocando bastante las narices. A pesar de que estoy contenta con el ambiente de clase, sigo sin tolerar algunas situaciones. Un ejemplo es el que está ocurriendo ahora mismo: estamos en plena clase de radio, y algunas de mis compañeras han decidido comprobar si su presupuesto les alcanza para adquirir los últimos modelos de sandalias anunciadas en VOGUE.

Que sí, que yo estoy aquí escribiendo en el blog y tampoco me entero de mucho, pero luego llegan las prácticas y me pongo al día rápidamente trabajando como la que más. El problema es que luego la mayoría algunas de estas queridas compañeras andan más perdidas que un pulpo en un garaje, y perdemos minutos valiosos de trabajo. Para colmo de males, las niñas de papá tratan de imponer su criterio sí o sí, pase lo que pase y pese a quien pese. Y tú no puedes ni rechistar.

Lo que más malo me sabe es que después de tantos días sin actualizar voy y les dedico una entrada. Que conste que la he borrado un par de veces, y he cambiado párrafos enteros sin saber exactamente a dónde quiero llegar. Pero ellas siguen mirando el Vogue. Y afirman que los zapatos de la nueva línea en colores pastel son de "choni" y que no piensan comprárselos. Bueno, es un descanso para la tarjeta de papá.

¿Llegarán a hacer algo útil en su vida? Me refiero a algo más que plancharse el pelo y pintarse las uñas. En el fondo no quiero ser tan mala y tan asquerosa, pero es que me ponen de los nervios. Entran en clase gritando, tirándose agua y persiguiéndose por las mesas. Ah, pero luego son las más maduras de la clase. Lo que me faltaba por oír... a ver si se caen ya del nido y se pegan un buen guarrazo contra el duro y frío suelo de la realidad, que no les vendrá mal.

Las cosas no me están saliendo muy bien, ando de cabeza con las prácticas y mi estado de salud ha empeorado hasta límites insospechados... Tan solo espero no perder la esperanza. Aunque nadie se lo crea, sigo intentando ponerme en pie a pesar de las contínuas decepciones. Cada día me cuesta más, pero es que luego llego y veo a estas niñas tan "cuquis" y se me cae la cara de vergüenza. De hecho, las envidio. Envidio su felicidad contínua, sus ganas de ir de compras y su despreocupación total por su carrera y su futuro laboral.

Bueno, pensándolo mejor... igual sí que les preocupa su futuro. Seguramente también sueñen con ser grandes profesionales de la comunicación, con escribir un libro o con llegar a hacer algo por lo que sean recordadas. Ésos son algunos de mis sueños. Si os soy sincera, espero que los suyos se cumplan también, pero que no sea por llevar esos zapatos nuevos tan monos que han visto en el VOGUE.

lunes, 8 de marzo de 2010

Alfredo Boné visita la Universidad San Jorge

Alfredo Boné, Consejero de Medio Ambiente de Aragón desde el año 2002, acudió a la Universidad San Jorge el pasado jueves 4 de marzo para dar una conferencia titulada "Comunicación, política y medio ambiente" De esta manera pretende concienciar al sector universitario aragonés de la repercusión de sus acciones como futuros profesionales de la comunicación, además de acercar un poco más la política al alumnado.

"Sois la generación de la comunicación". Así es como Boné comezó su discurso, explicando a todos los presentes de la importancia de esta profesión y mostrándoles el vertiginoso avance de las tecnologías de la información. Tras hacer un breve repaso por la actualidad comunicativa desde sus orígenes (como por ejemplo el comienzo de la prensa en Aragón o la aparición de los primeros canales de televisión y de las páginas web) quiso hacer partícipes a los alumnos de sus inquietudes como político aragonés.

Mediante preguntas al público y diversos gráficos, transmitió a los asistentes la necesidad de mejorar la imagen actual que se tiene del periodismo y de la política y, ante todo, la importancia que tienen en este tipo de profesiones valores tan importantes como la coherencia, el sentido común, la responsabilidad y la ética.

Posteriormente ofreció unas imágenes muy reveladoras sobre la evolución del cambio climático y sus consecuencias en el medio ambiente, alegando que la situación es tan grave que "es muy probable que en los próximos 20 años haya una pérdida de pluvialidad en Aragón, disminuyendo hasta en una quinta parte". Comentó también que para mejorar la sostenibilidad era necesario mejorar el desarrollo económico, el medio ambiente y la conciencia social.

Por último se abrió un pequeño debate en el que los alumnos hicieron preguntas sobre temas de actualidad como el proyecto Gran Scala, que despertó un gran interés entre los asistentes. Finalmente, agradeció a todos su participación y la oportunidad que le habían brindado para poder "aprender cosas de vosotros".

domingo, 7 de marzo de 2010

No me da la gana

No me apetece seguir poniendo buenas caras. Me canso de fingir que todo va de perlas y que la gente es maravillosa. Es mentira. Una gran mentira.

Detesto los intereses ocultos de la gente. No soporto que muestren sólo una cara, que me engañen, que me hagan creer que son de una manera y en cuanto me doy la vuelta...

Sí, no tiene otro nombre. Es interés. Puro y duro. Y encima, no puedes decir nada, para mantener el buen rollo y esas cosas. Pues oye, hasta aquí hemos llegado. Me da igual si "rompo el buen ambiente de la clase" o si acabo pareciendo una borde, pero a mí no me tomáis más el pelo.

¿Qué es lo que quieres? ¿Qué buscas aquí? ¿Estás en la universidad porque te aburres de pegarte las mañanas pintándote las uñas? Pues oye, vete al parque a dar de comer a las palomas, pero dile a tu papi que emplee mejor su dinero porque aquí no hay equipo de animadoras.

Sinceramente, para hacer lo que haces, quédate en casa. Me parece estupendo que tengas actualizadísimas todas y cada una de tus redes sociales (ah, se tienen que poder poner fotos, que si no, "cuqui", no te aumentan las visitas). Mira, monada, si tienes el encefalograma plano lo siento mucho por ti, pero deja al resto de la gente responsable en paz y dedícate a otra cosa (pero por favor, en un sitio donde no molestes con tus risitas descontroladas).

Encima, para colmo de males, vendrás de nuevo a que te explique las cosas porque "no lo has entendido".  ¿Que no lo has entendido? ¡PERO CÓMO SE PUEDE TENER TANTO MORRO! Lo que a ti te pasa es que has estado dale que te dale a los privados del Tuenti, subnormal. Me dan ganas de estamparte la carpeta en la cabeza y mandarte a tomar viento fresco, pero como soy idiota, no lo hago. Sonrío, me siento, respiro y pierdo mis 20 minutos de almuerzo enseñándote a usar funciones tan maravillosas como "justificar" en el Word. Sí, así es la vida queridos, dejo que me traten de tonta por no discutir.

Lo pienso, y sé que hacer eso es ser más tonta todavía, pero nunca he sido una persona conflictiva (ni valiente). Lo sé, lo sé, debería de dejar las cosas claras y dedicarme a lo mío, pero llega el momento y... acabo cogiendo la vía diplomática.

Luego vengo aquí a quejarme. En el fondo me gusta quejarme. Y a ti plancharte el pelo e ir de compras. Qué gran putada.

Dedicada a todas mis compañeras (dos, especialmente) que sufren conmigo en silencio =)

miércoles, 24 de febrero de 2010

Dos

Hoy. Un día como hoy, pero hace dos años. Y te fuiste. Sin avisar, sí, pero el caso es que te fuiste. No voy a decirte que me abandonaste, porque no es cierto, pero tampoco voy a negar que me sentí muy sola. Después de las lágrimas y el dolor, abrí los ojos. Me di cuenta de que, en el fondo, tampoco estabas tan lejos. Habías dejado algo muy importante y, afortunadamente, lo habías dejado dentro de mí.

Mis ganas de escribir, mi pasión por el periodismo... creo (o eso dicen) que lo llevo en las venas, y sé que eso es cosa tuya. Aún recuerdo cuando me enseñabas tus cartas al periódico, las instancias en el Ministerio que tanto bien han hecho por los tuyos... ¿Sabes qué? Te admiro. Te admiro muchísimo. Soy como soy gracias a ti, y también estoy orgullosa de eso.

Últimamente las cosas no han ido como yo esperaba, pero poco a poco iré saliendo adelante, y te aseguro que, en parte, será gracias a ti. A lo largo de mi vida me voy encontrando con obstáculos, pero no puedo negar que también aparecen formas maravillosas de salvarlos y continuar con mi camino. Me gusta pensar que tú tienes algo que ver con eso, y mi corazón sonríe.

Tengo el cuaderno amarillo (sí, donde escribo ideas para nuevos post) hasta arriba, pero no consigo centrarme y escribir algo con sentido. Sinceramente, esta entrada no creo que esté a la altura de lo que tú te mereces, pero prometo que más adelante volverá a volar el bolígrafo sobre el papel y llenaré este blog (o cualquier libreta que encuentre) con palabras que salen de lo más profundo de mi corazón.

Te echo de menos, abuela, pero sé que sigues conmigo. Gracias por ser parte de mi inspiración, por inculcarme valores que me hacen mejorar cada día, y por haber dejado parte de ti en mí. Te quiero.


domingo, 31 de enero de 2010

Becari@s visita la Universidad San Jorge

La Universidad San Jorge contó con la presencia de los responsables de "Becari@s", la popular miniserie creada por Tele5 para ser emitida en Internet. Ricardo Marino, productor de la serie y responsable de los formatos multimedia de la cadena, ofreció junto a los protagonistas de la serie, Guillermo de la Vega (Willy) y Diego Larrinaga, una interesante charla acerca de los contenidos de este nuevo formato de fiction-online.

A pesar de que sus comienzos fueron difíciles, la serie ha conseguido hacerse un hueco entre los internautas que día tras día navegan en la red en busca de nuevos contenidos. Con más de un año y medio de rodaje, y cuatro temporadas a sus espalas, Willy y Diego dejaron atrás las fotocopias para convertirse en los protagonistas de una miniserie que parodia en clave de humor las desventuras de los becarios que tratan de abrirse camino una vez terminan su carrera. 

"Buscábamos enlazar la televisión con Internet", afirmó Ricardo Marino, "y gracias a una propuesta innovadora hemos logrado que nuestros contenidos lleguen a emitirse en la TDT". La serie comenzó con unos pocos voluntarios, y los capítulos no superaban los tres minutos. "Las pérdidas eran grandes, durante los primeros meses llegamos a invertir unos 3.000€. Ahora Willy y Diego cobran por este trabajo", comentó Ricardo, entre las risas de sus compañeros.

Al principio la fotocopiadora era usada como excusa para centrar la trama, pero gracias al boom mediático han podido dar rienda suelta a su imaginación y tratar diversos temas que antes les parecían imposibles. "No imitamos a Camera Café", explicó Willy, "sabemos que tenemos un formato similar, pero tratamos de innovar rodando también en exteriores. Poco a poco las empresas fueron interesándose por "Becari@s" y comenzaron a introducir publicidad en sus capítulos mediante la novedosa técnica denominada product-placement.

"La clave de la serie es la frescura, es un producto natural y desenfadado", declaró Diego. Gracias a su homogeneidad (todos los que participan en la serie desempeñan diferentes roles dentro de la misma) y al apoyo de la cadena han logrado que marcas tan importantes como AXE, y diversos personajes del panorama televisivo participen en la serie, lo que le da un toque diferente respecto a otras.

Más tarde, en la ronda de preguntas, los alumnos de primero de Periodismo y de Comunicación Audiovisual tuvieron la oportunidad de preguntar a los contertulios acerca del funcionamiento del mundo de la televisión. Cuestiones tan importantes como la "telebasura" o el vertiginoso avande ce YouTube en el sector online fueron debatidos y cuestionados por los asistentes a la charla.

Finalmente, Roberto Merino invitó a los alumnos a realizar un guión para la serie, ofreciéndoles la oportunidad de poder comprobar en vivo y en directo cómo se realiza un rodaje televisivo. "Los ritmos de trabajo son elevados, pero me gustaría poder rodar un capítulo aquí, con vosotros". La oferta fue aceptada por todos los alumnos, que ya han comenzado a ponerse en contacto con los productores para poder enviarles sus propuestas.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Reinterpretación de una entrevista

En principio este blog surgió para poder recopilar de una forma más amena los trabajos y escritos que tengo que hacer durante la carrera. En este caso os dejo aquí una reinterpretación que tuve que hacer de una entrevista que Rosa Montero le hizo al cantante Prince hace unos años. No he podido encontrar el documento online, pero os recomiendo que la leáis porque es un gran modelo a seguir. El estilo de esta periodista es envidiable, y he tratado de reflejar algo de eso en mi escrito. El título del trabajo es "El Princepio del fin", y trata de hacer una analogía entre principio y el nombre del artista, Prince. Espero que os guste.

No soy la primera, ni tampoco la única, que identifica a los artistas (sobre todo los que pertenecen al panorama musical) con unos personajes excéntricos y caprichosos, demasiado propensos a lo comercial y que hace tiempo que cambiaron el arte por un puñado de billetes. Son numerosas las celebridades que destacan únicamente por sus atípicas exigencias en los hoteles, en el backstage tras un concierto e incluso en sus coches y limusinas.

Con esta idea tan preconcebida comencé a leer la entrevista que Rosa Montero le hizo a Prince unos cuantos años atrás. Cuál fue mi sorpresa al descubrir que detrás del ídolo, del fenómeno de masas que ha logrado llegar a cientos de miles de personas con su música, hay un hombre de carne y hueso que posee una inteligencia brillante.


Lejos de dejarse arrastrar por el comercio y el poderoso Don Dinero, Prince ha decidido publicar su próximo disco (The gold experience) por su cuenta, al margen de las discográficas. Como buen artista, pretende que su música llegue al público. Y ya está. Fin del problema. Si nos paramos a pensar, es lo que deberían hacer muchos otros artistas que viven de eso, del público, de nosotros.


No obstante, no es eso lo que más me ha llamado la atención de esta entrevista. Hay una parte muy interesante en la que Rosa Montero consigue unas declaraciones de Prince que habla acerca de las palabras y el lenguaje. Parece que Prince ha logrado alcanzar otra dimensión en la que es capaz de expresar lo que siente sin que un solo sonido salga de su boca.

Parece casi una aberración eso de “desterrar” el lenguaje verbal, pero para Prince es posible. Como también lo es el dejar (un poco) de lado los intereses económicos. Quién nos iba a decir a nosotros, tan acostumbrados como estamos a competir por un puñado de monedas y a hablar más de la cuenta, que uno de aquellos que puede tenerlo todo no lo necesita. Porque esa es la idea: no lo necesita, y nosotros tampoco.

Sí, lo sé, que alguien que quiera dedicarse al periodismo esté dudando ahora de la utilidad de las palabras y de la necesidad de su uso parece cosa de locos, pero es que la entrevista en cuestión me ha dado que pensar. He reflexionado mucho y me he dado cuenta de todas las frases que digo de más, que escribo de más. Vocablos que únicamente utilizo para rellenar huecos vacíos que parecen no tener sentido, pero que muchas veces significan más que las propias palabras.

Curiosa sin duda esta conversación. Quizá la extravagancia de algunos artistas encierre más cordura que la de toda una masa que sigue las leyes establecidas. Quizá la excentricidad (siempre con moderación, por supuesto) haya dejado de ser un defecto para convertirse en un lujo al alcance de unos pocos privilegiados.

Pero yo ya me callo. Y quien quiera (y pueda) que reflexione.

Por cierto, la nota del trabajo es un 10 como una casa. No me gusta vanagloriarme de mis éxitos, pero reconozco que el esfuerzo con el que la escribí ha tenido su recompensa :) 

martes, 10 de noviembre de 2009

Y de repente... las cosas salen bien

Soy una persona que utiliza la escritura como un medio para evadirse de los problemas. Cuando algo me agobia, o me siento mal por algún motivo, escribo. Con lágrimas en los ojos, el corazón en un puño y la rabia a flor de piel es como mejor me salen las palabras, pero sé que eso no es tan bueno como parece. Y no lo es porque desahogarse escribiendo no es mal método, pero tiene un gran inconveniente, y es que las palabras siguen ahí por mucho que pasen los malos momentos.

Es por esto por lo que me he decidido a escribir hoy. Empezar una nueva carrera no ha sido fácil, pero tiene también su lado positivo. Se nota mucho que tengo un año de experiencia en esto de la vida universitaria, y si lo afirmo no es porque me lo hayan dicho (que también) sino porque yo misma lo noto. Me sigo agobiando igual con los trabajos, las noches se me hacen cortísimas y me sientan mal los madrugones, pero lo llevo mejor. Y no es únicamente por la experiencia, sino porque me encanta lo que hago.

Me gusta escribir, plasmar en un papel lo que siento y que me guste volver a leerlo. Me gusta hablar con las personas, conocer gente nueva, reírme a carcajadas con chistes malos y hablar en inglés. Me gusta el periodismo, me gusta mucho, y ya no sólo por mí, sino por mi abuela. Ella era una gran escritora, y me gusta (sí, sé que me repito) tener la sensación de que estaría orgullosa de mí si me viera ahora.

No todos los días son buenos, ni todos los momentos malos, pero ahora estoy en una etapa maravillosa que quiero disfrutar y exprimir al máximo.Y os aseguro que, por esta vez, lo haré.




lunes, 2 de noviembre de 2009

Antes de nada... explicaciones.

Siempre me ha gustado escribir, aunque si tengo que ser sincera, nunca he terminado nada de lo que he empezado. Son muchos los proyectos que guardan los archivos de mi ordenador, pero muy pocos pasan de la tercera página. Es por esto por lo que quiero empezar a ser constante, a escribir algo cada semana que tarde o temprano pueda tener algún sentido en esas interminables páginas de mi vida que nunca sé cómo terminar.

Comienzo este blog (y digo este porque no es el primero que he empezado, y lamentablemente, dejado a medias) con una copia de una redacción que nos encargaron en clase hace un par de meses, al comienzo del curso, y en las que se nos preguntaba por qué habíamos elegido el periodismo:

"A pesar de que tengo que remontarme unos cuantos años atrás, el recuerdo de cómo comenzó mi afición por el periodismo sigue presente en mi día a día cada vez que abro un periódico. Desde que aprendí a leer a una edad más bien temprana, no he dejado de devorar libros con gran avidez. He pasado horas y horas leyendo en mi habitación, creando en mi imaginación los escenarios de cada cuento mientras fantaseaba con mis escritores favoritos.

Unos años más tarde comencé a leer periódicos. Me sentía mayor con esas hojas entre mis manos, y recorría con mis dedos impregnados en tinta las grandes páginas plagadas de artículos y fotografías. En mis ratos de juegos preparaba un informativo que televisaba desde mi salón, y que mantenía a mi familia al tanto de las últimas novedades del hogar.


Hoy, ya con 19 años y algo más de experiencia, me decido por fin a cumplir mi sueño tras un breve (pero intenso) intento de ser ingeniera informática. Sé que voy a tener que esforzarme, pero la pasión por escribir en un periódico y la satisfacción de que algún día haya lectores que aprecien mi trabajo puede más que cualquier dificultad que pueda presentarse a lo largo de estos cuatro años, así que... a escribir se ha dicho."

En realidad no se queda ahí mi vocación. Supongo que además de los premios de relatos que obtuve hace unos años hay algo más que me mueve por este mundo de las palabras, y es tratar de seguir el camino que dejó mi abuela hace más de un año. Ella manejaba las letras como nadie, redactaba escritos y escribía cuentos maravillosos. Nunca se dedicó a escribir, ni siquiera el periodismo. Quizá lo que yo esté buscando no sea sólo mi sueño, sino también el de ella.


Por esto, y por mucho más... te lo dedico, abuela.